«Soy de Balboa, nací en los flancos-
de una montaña verde y sin par,-
que se desprende desde los andes-
tierra del cóndor de vuelo audaz.
La ruda mano de mis mayores-
labró la selva que hoy es jardín-
donde florecen los cafetales-
que nos auguran tiempo feliz.
Grávidos ríos de claras linfas-
como guirnaldas de eternidad-
ciñen la fuente de las colinas-
mientras ensañan un madrigal.
No cambiaría mi patria chica-
engalanada con palio azul-
por los palacios más esplendentes-
ni por el oro de la creación».